viernes, 8 de enero de 2016

SOBRE TI FIJARÉ MIS OJOS

¿Por qué temes, hija mía, cuando el sol se esconde entre las nubes?
Yo estoy allí, contigo, guiándote en el camino.
Antes de que nacieras mis ojos te miraron, yo te amé profundamente,
prometí cuidarte, y eso es lo que hago.
¿Por qué dudas, hija mía, si la respuesta a tus plegarias no es inmediata?
Acaso olvidas que cuando arrepentida implorabas perdón,
mi misericordia desbordó en los cielos y te cubrió.
¿Por qué te turbas, hija mía, cuando, con astucia, intenta derribarte el enemigo?
Recuerda que en el desierto también lo intentó conmigo, desmoronándose su poder, cuando en la cruz lo he vencido.
Tienes en mí Palabra un centenar de promesas;
¡Aprópiatelas! ¡Son para ti!
¡Yo soy fiel! ¡Confía en ellas!
Así es que, cuando estás triste, con dudas, temerosa,
yo cumpliré mi promesa: “…Sobre ti fijaré mis ojos”.-
copiado.

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