martes, 19 de agosto de 2014

Como un humilde siervo

Como un humilde siervo
el fruto de un corazón agradecido
a Ti quiero entregar,
por tanto amor y misericordia
que supiste demostrar,
cuando allí en la cruz
Señor Jesús ocupaste mi lugar,
el precio de mi libertad pagaste
con tu sangre derramada me limpiaste
ya no soy esclavo del pecado
ni me guía Satán.
Jesús, eres mi Señor y Dueño,
el precio de mi alma
con tu vida pagaste,
mas la tumba está vacía
pues resucitaste,
a la diestra del Padre te sentaste
e intercedes por mí
y por quien te reciba
como su Salvador;
Jesús, eres mi Señor y Dueño
como un humilde siervo
el fruto de un corazón agradecido
a Ti quiero entregar.

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